¿Lope de Vega, El zaharrón de la Mota?

Autor: Francisco Javier Escudero Muñoz
ISSN 2386-5172 - Serie: XVI-12
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Francisco Javier Escudero Muñoz
Autor: Francisco Javier Escudero Muñoz

La Burla de Cervantes

En este articulo vamos a analizar en profundidad los capítulos iniciales del 2 libro del Quijote, concretamente nos vamos a centrar en partes esenciales de los capítulos  3-8 en el que Cervantes inicia el viaje del Quijote , siendo su primera premisa ir hasta el Toboso, a partir de este capitulo trataremos los capítulos 11-15, en el cual tras su salida del Toboso  y tomando la dirección a Zaragoza, situamos  a Don Quijote en Pleno monte Zagarrón, (Zaharrón) donde tiene lugar la aventura de las cortes de la Muerte, donde el loco Caballero Don Quijote se enfrenta a un actor disfrazado de Loco (Zaharrón) siendo este  Lope de Vega, en una sátira cruel que buscaba humillarlo y del Caballero de los Espejos, Alias Bachiller Carrasco y su Escudero el Barbero procedentes del “el Lugar” de Mota del Cuervo.

ANTECEDENTES

La Enemistad entre Lope de Vega y Cervantes

Tomando datos de CERVANTES Y LOPE DE VEGA (Un caso de enemistad literaria) Tomás S.Tomov (1965) II Actas AIH

Cervantes y Lope de Vega habían sido amigos desde 1583, cuando se conocieron en casa del cómico Jerónimo Velázquez, calle de Lavapiés en Madrid, que Lope frecuentaba asiduamente, como enamorado de la hija de éste, Elena Osorio, y donde Cervantes acudía con la secreta esperanza de que Velázquez le pusiera en escena alguna comedia. Se conocieron y estimaron. Ya en la Galatea (libro VI, Canto de Calíope) Cervantes saludaba su joven talento. Lope, a su vez, alaba a Cervantes en su Arcadia (1598)

En 1602, aún eran amigos, por cuanto en La hermosura de Angélica se incluye un soneto del alcalaíno".Sainz de Robles, en su estudio preliminar a las obras escogidas de Lope de Vega

La aparición de El peregrino en su patria (1604) provocó la indignación de Cervantes.  La portada de este libro, nos dice Sainz de Robles , llevaba un grabado historiado con el escudo de las diecinueve torres, de Bernardo del Carpió, con una estatua de la Envidia, y una leyenda en latín: Quieras o no quieras, Envidia, Lope es o único o muy raro; había también un retrato del jactancioso Lope y un soneto de Quevedo: La envidia su verdugo y su tormento hace del nombre que cantando cobras, y con tu gloria su martirio crece...

http://www.ehumanista.ucsb.edu/Cervantes/volume%201/17%20madronal.pdf

Esto se refiere a la vanidad de Lope, el cual en La hermosura de Angélica, con otras diversas Rimas... Madrid, 1602 hizo estampar su escudo de armas con 19 torres. "Llama Cervantes indiscretos a estos jeroglíficos del escudo que ostentaba Lope, dice F. Rodríguez Marín3 , porque al par que los lucía orgullosamente, estaba casado con doña Juana de Guardo, hija de Antonio de Guardo, un carnicero rico que solía tener a su cargo el abasto de las carnicerías y tablas francas de la Corte, por lo cual la presunción del blasonado yerno dio lugar a que Góngora jugara de los vocablos torres y torreznos en aquel tan lindo como desenfadado soneto que empieza: Por tu vida, Lopillo, que me borres Las diez y nueve torres de tu escudo; Pues aunque tienes mucho viento, dudo Que tengas viento para tantas torres.

El ejemplar de la discordia

El Ejemplar de la Discordia

En este sentido coincido parcialmente con Antonio del Rey Hazas, de la Universidad Autónoma de Madrid, en las jornadas conmemorativas del IV centenario,” que Lope de Vega tuviera mucho que ver en la redacción del Quijote de Avellaneda. "La idea de que Lope de Vega escribiera el Quijote apócrifo es una teoría de Nicolás Martín. Parece ser que sí escribió el prólogo y que también era amigo del autor",  “que el autor de El Quijote fue en un primer momento un gran dramaturgo que cuando tiempo después quiso estrenar sus obras de teatro no pudo hacerlo porque su estilo era muy distinto al de Lope de Vega y éste último era el autor estrella de la época.”

Es cierto que Cervantes después de haber ayudado a Lope de Vega , autor mucho más joven que el, dando a conocer su obra y con una gran amistad, tuvo que ser un trauma cuando a Lope exultante de éxito se autodeclaró Fénix de los ingenios y el mejor autor de España.

Como digo coincido parcialmente en esta afirmación, la burla de Lope de Vega y Avellaneda en el Quijote apócrifo, conllevo que la 2 parte del Quijote y una critica mordaz surgiera de ella, pero yo añadiría además unos condicionantes paralelos.

En primer lugar debemos citar una manera de ver y entender la vida diametralmente opuestas, Lope de Vega ensalzado y exitoso por sus coetáneos, mas joven que Cervantes, amancebado con una vida rica, querido por todos, rico y tal como vemos en la foto ennoblecido, mientras un Cervantes que trabajaba duramente por su obra, no recibió más que desmanes por todos lados.

Esa forma de entender la vida influyo en el teatro de ambos, el de Cervantes según cánones y normas, el de Lope, para agradar al Vulgo, dando a la gente lo que quería la gente.

Por ultimo otro condicionante  es el gran éxito amoroso/amistoso del que gozo Lope de Vega , comparándose con los infructuosos amoríos de Cervantes y sus vanos intentos de enlazar con la nobleza y/o comprar cargos  se encontró a un joven 15 años menor que el al que la vida le regalaba todo.

Lope de Vega Miguel de Cervantes

• Carta dirigida por Lope de Vega a un médico de Toledo el 14 de junio de 1604:

"De poetas no digo: buen siglo es éste. Muchos están en ciernes para el año que viene; pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a don Quijote". (A la versión de Prueba del Quijote 1604)

 

• Insultante soneto enviado por Lope de Vega a Cervantes, hacia 1605.

Yo no sé de los, de li ni le
ni sé si eres, Cervantes, co- ni cu-,
sólo digo que eres Lope Apolo, y tú
frisón de su carroza y puerco en pie.

Para que no escribieras orden fue
del cielo que mancases en Corfú;
hablaste buey, pero dijiste mu,
¡oh mala quijotada que te dé!

 

La dama boba (1613), Lope alude a la locura en que Nise puede acabar, si continúa leyendo los libros que menciona: Temo, y en razón lo fundo, si en esto da, que ha de haber un don Quijote mujer que dé de reír a todo el mundo. 5

 

En La cortesía de España (de 1608-1612, aunque retocada en 1618-1619), 6 sigue aludiendo a los personajes de la gran obra cervantina: -Que esta bestia me alborote. - ¿Qué hiziera mas don Quixote con la dama de la Mancha? -¿Aposentaste las dueñas? -Sí, señor. - ¿Dónde ay lugar? -Todas tres en el pajar, como damas borriqueñas. Y más otra desuentura que allá tengo de dormir, o al campo me he de salir.

Soneto 1604.

 

Hermano Lope, bórrame el soné— de versos de Ariosto y Garcila—, y la Biblia no tomes en la ma—, pues nunca de la Biblia dices le—. También me borrarás La Dragóme— y un librillo que llaman del Arca— con todo el Comediaje y Epita—, y, por ser mora, quemarás la Angé—, Sabe Dios mi intención con San Isi—; mas quiéralo dejar por lo devo—. Bórrame en su lugar El peregri—. Y en cuatro leguas no me digas co—; que supuesto que escribes boberi—, las vendrán a entender cuatro nació—. Ni acabes de escribir La Jerusa—; bástale a la cuitada su traba—.

 

• Alusión de Cervantes al soneto izquierda.1614. Adjunta al parnaso.

"– Estando yo en Valladolid, llevaron una carta a mi casa para mí, con un real de porte*;

recibiola y pagó elporte una sobrina mía, que nunca ella la pagara; pero diome por disculpa que muchas veces me había oído decir que en tres cosas era bien gastado el dinero: en dar limosna, en pagar al buen médico y en el porte de las cartas, ora sean de amigos o de enemigos; que las de los amigos avisan, y de las de los enemigos se puede tomar algún indicio de sus pensamientos.

 

Prólogo de Don Quijote, hablando de la hesitación en que se halla, para sacar a luz su libro, dice a su amigo, haciendo alusión a Lope, que se siente confuso de salir con una leyenda, falta de erudición, sin acotaciones como "están otros libros, tan llenos de sentencias de Aristóteles, de Platón y de toda la caterva de filósofos..." (subrayo yo). Evidentemente, Cervantes alude aquí a Lope: en El peregrino en su patria Lope a cada paso aduce los nombres de varios escritores y filósofos: Boecio, Terencio, Platón, Demóstenes, etc. Luego, cuando (en el mismo lugar) dice que su libro "ha de carecer de sonetos al principio, a lo menos de sonetos cuyos autores sean duques, marqueses, condes, obispos, damas o poetas celebérrimos",

Otra alusión a Lope (siempre en el Prólogo): "...porque todo él [el libro del Quijote] es una invectiva contra los libros de caballerías, de quien nunca se acordó Aristóteles, ni dijo nada San Basilio, ni alcanzó Cicerón". Nota Clemencín (el erudito comentarista del Quijote): "Otro indicio de que la intención de Cervantes era realmente tildar a Lope de Vega, porque Aristóteles, San Basilio y Marco Tulio son tres de los autores que se citan en el catálogo de ellos que está al fin del Isidro de Lope, publicado en Madrid, en 1599". 

Por otro lado  debo también remarcar el documento publicado por Helena Percas de Ponseti  Cervantes virtual. Cervantes y Lope de Vega: Postrimerías de un duelo literario y una hipótesis, donde señala todas las referencias a Lope de Vega en la segunda parte del Quijote. A modo de ejemplo probatorio expongo 2 de esas referencias.

En el prólogo de la segunda parte de Don Quijote, publicado en 1615, Cervantes se saca el clavo contra Lope: “No tengo yo de perseguir a ningún sacerdote y más si tiene por añadidura ser familiar del Santo Oficio, y si él lo dijo por quien parece que lo dijo, engañóse de todo en todo; que de tal adoro el ingenio, admiro las obras y la ocupación continua y virtuosa”.

En la venta donde paran don Quijote y Sancho (II, final del 25, 26 y comienzo del 27), llega el titiritero maese Pedro, cuya identidad nos será revelada más adelante. Viste todo él «de camuza» que, como nos advierte Murillo, «solían vestir los pícaros y otra gente de poco valer» (II, 233 n. 10)

. Viene con su mono adivino y su retablo de Melisendra.

Explica el ventero que el retablo de Melisendra libertada por su esposo, el famoso don Gaiferos, «es una de las mejores y más bien representadas historias que de muchos años a esta parte se han visto», jocosa y mordaz ironía de Cervantes quien alude, como veremos, al «Entremés de Melisendra» de Lope de Vega, sacado a luz pública en Valencia en 1605, reimpreso en 1609 en Valladolid

Sin embargo la referencia  de esta autora con la que coincido y explicaré a continuación es la siguiente.

Critica de Cervantes el teatro de Lope. Don Quijote y Sancho se encuentran con los recitantes de la compañía de Angulo el Malo (II, 11; 115-20), nombre auténtico puesto aquí de industria para sugerir que la representación es mala.

Los recitantes viajan ya vestidos para representar el «Auto de las cortes de la Muerte» (II, 11; 113), que compruebo es de Lope de Vega

Se verá más adelante. Dice el Diablo que conduce el carri-coche  que como van de lugar en lugar y que esa mañana, que es la octava del Corpus, dieron una representación y han de dar otra por la tarde, y las distancias son cortas, van «vestidos con los mesmos vestidos» que representan, es decir van vestidos de su identidad ficcional, para ahorrarse el trabajo de desvestirse y vestirse cada vez. El Diablo presenta a los demás recitantes: la Muerte, el Ángel, la Reina, el Soldado, el Emperador. También va un caballero vestido de punta en blanco, nos dice Cide Hamete, pero que no lleva morrión ni celada sino un sombrero de plumas de varios colores.

Un actor no presentado, vestido de «botarga», de «moharracho», se llega hasta Rocinante esgrimiendo su palo y sacudiendo en el suelo sus vejigas, y lo espanta de manera que «se dio a correr con más ligereza que jamás prometieron los huesos de su notomía», según nos dice Cide Hamete. En seguida después, este moharracho, llamado ahora «demonio bailador de las vejigas», salta sobre el rucio y le hace volar más que correr por la campaña. El moharracho/demonio, la Locura en el auto de Lope, hace el papel de su doble apelación.

Como vemos la autora ha llegado a la misma conclusión, el Moharracho o Zaharrón es Lope de Vega.

 

Análisis del Quijote

Ha llegado el momento de  realizar un análisis del Quijote demostrando la ruta seguida por este en su deambular, y como curiosamente Cervantes viste a Lope de Vega de Zaharrón en el Zagarrón de Mota del Cuervo, indicando cual es el lugar de la Mancha por su propia boca.

El capitulo 3 nos habla de la llegada de el bachiller Sansón Carrasco,  el cual anima a salir a Don Quijote, hablándole de su fama mundial y la de su señora Dulcinea del Toboso

En el capitulo 4, el bachiller aconseja la ruta a Don Quijote, “al bachiller, le pidió consejo por qué parte comenzaría su jornada; el cual le respondió que era su parecer que fuese al reino de Aragón y a la ciudad de Zaragoza, adonde de allí a pocos días se habían de hacer unas solenísimas justas por la fiesta de San Jorge, en las cuales podría ganar fama sobre todos los caballeros aragoneses”

Se lee la intención también de partir desde el lugar a despedirse de Dulcinea del Toboso.

“Dicho esto, rogó al bachiller que, si era poeta, le hiciese merced de componerle unos versos que tratasen de la despedida que pensaba hacer de su señora Dulcinea del Toboso”

Asi pues  en el capitulo VII podemos leer  como parten al anochecer desde el lugar de la Mancha , viajando despacio en conversación media legua. ( la   legua equivale 5 572 metros.)

En resolución, en aquellos tres días don Quijote y Sancho se acomodaron de lo que les pareció convenirles; y habiendo aplacado Sancho a su mujer, y don Quijote a su sobrina y a su ama, al anochecer, sin que nadie lo viese, sino el bachiller, que quiso acompañarles media legua del lugar, se pusieron en camino del Toboso, 

Capitulo VIII, Sancho amigo, la noche se nos va entrando a más andar, y con más oscuridad de la que habíamos menester para alcanzar a ver con el día al Toboso,  señala la inmediata cercanía del Toboso al lugar, en no más de un par de horas al paso.

Sin embargo también se contradice el mismo quizás deliberadamente. o bien se pusieron a charlar simplemente  En estas y otras semejantes pláticas se les pasó aquella noche y el día siguiente, sin acontecerles cosa que de contar fuese, de que no poco le pesó a don Quijote. En fin, otro día al anochecer, descubrieron la gran ciudad del Toboso, entrando a medianoche en el Toboso (IX)

Señor, ya se viene a más andar el día y no será acertado dejar que nos halle el sol en la calle: mejor será que nos salgamos fuera de la ciudad y que vuestra merced se embosque en alguna floresta aquí cercana

Rabiaba Sancho por sacar a su amo del pueblo, porque no averiguase la mentira de la respuesta que de parte de Dulcinea le había llevado a Sierra Morena, y, así, dio priesa a la salida, que fue luego, y a dos millas del lugar  (3,2 km) hallaron una floresta o bosque

Tras el engaño de Sancho que encanta de mentiras a Dulcinea para no descubriese los engaños anteriores.X llegamos al capitulo XI  , el encuentro con las cortes de la Muerte.

De la estraña aventura que le sucedió al valeroso 

don Quijote con el carro o carreta de «Las Cortes 
de la Muerte»

Pensativo además iba don Quijote por su camino adelante considerando la mala burla que le habían hecho los encantadores volviendo a su señora Dulcinea en la mala figura de la aldeana, y no imaginaba qué remedio tendría para volverla a su ser primero; y estos pensamientos le llevaban tan fuera de sí, que sin sentirlo soltó las riendas a Rocinante, el cual, sintiendo la libertad que se le daba, a cada paso se detenía a pacer la verde yerba.

Nuevamente la Geografía nos determina, a través de estos mapas del Sigcap. Podemos contrastar como en la dirección indicada nos encontramos  en el monte Zagarrón.

Tras una breve charla,  muy cerca del Toboso, con dirección ya a Zaragoza.

“Responder quería don Quijote a Sancho Panza, pero estorbóselo una carreta que salió al través del camino cargada de los más diversos y estraños personajes y figuras que pudieron imaginarse. El que guiaba las mulas y servía de carretero era un feo demonio. Venía la carreta descubierta al cielo abierto, sin toldo ni zarzo. La primera figura que se ofreció a los ojos de don Quijote fue la de la misma Muerte, con rostro humano; junto a ella venía un ángel con unas grandes y pintadas alas; al un lado estaba un emperador con una corona, al parecer de oro, en la cabeza; a los pies de la Muerte estaba el dios que llaman Cupido, sin venda en los ojos, pero con su arco, carcaj y saetas. Venía también un caballero armado de punta en blanco, excepto que no traía morrión ni celada, sino un sombrero lleno de plumas de diversas colores. Con estas venían otras personas de diferentes trajes y rostros. Todo lo cual visto de improviso, en alguna manera alborotó a don Quijote y puso miedo en el corazón de Sancho;”

Volvemos a repetir , Toboso dirección Zaragoza.

Señor, nosotros somos recitantes de la compañía de Angulo el Malo. Hemos hecho en un lugar que está detrás de aquella loma, esta mañana, que es la octava del Corpus, el auto de Las Cortes de la Muerte, y hémosle de hacer esta tarde en aquel lugar que desde aquí se parece; y por estar tan cerca y escusar el trabajo de desnudarnos y volvernos a vestir, nos vamos vestidos con los mesmos vestidos que representamos

Tomando como referencia el instituto Cervantes, edición del Quijote comentada,   El  Comediante Andres,  el autor de la misma es Lope de Vega.

Como vemos el autor lo situa en el Monte Zagarrón, haciendo un juego de palabras y desde allí se puede ver el pueblo de Mota, al que llama nuevamente el Lugar,  tan cercano al Toboso que ni siquiera merece la pena cambiarse.

Estando en estas pláticas, quiso la suerte que llegase uno de la compañía que venía vestido de bojiganga, con muchos cascabeles, y en la punta de un palo traía tres vejigas de vaca hinchadas; el cual moharracho, llegándose a don Quijote, comenzó a esgrimir el palo y a sacudir el suelo con las vejigas y a dar grandes saltos, sonando los cascabeles; cuya mala visión así alborotó a Rocinante, que sin ser poderoso a detenerle don Quijote, tomando el freno entre los dientes dio a correr por el campo con más ligereza que jamás prometieron los huesos de su notomía. Sancho, que consideró el peligro en que iba su amo de ser derribado, saltó del rucio y a toda priesa ,fue a valerle; pero cuando a él llegó, ya estaba en tierra, y junto a él Rocinante, que con su amo vino al suelo: ordinario fin y paradero de las lozanías de Rocinante y de sus atrevimientos.

Mas apenas hubo dejado su caballería Sancho por acudir a don Quijote, cuando el demonio bailador de las vejigas saltó sobre el rucio, y, sacudiéndole con ellas, el miedo y ruido, más que el dolor de los golpes, le hizo volar por la campaña hacia el lugar donde iban a hacer la fiesta. Miraba Sancho la carrera de su rucio y la caída de su amo, y no sabía a cuál de las dos necesidades acudiría primero; pero, en efecto, como buen escudero y como buen criado, pudo más con él el amor de su señor que el cariño de su jumento, puesto que cada vez que veía levantar las vejigas en el aire y caer sobre las ancas de su rucio eran para él tártagos y sustos de muerte, y antes quisiera que aquellos golpes se los dieran a él en las niñas de los ojos que en el más mínimo pelo de la cola de su asno. Con esta perpleja tribulación llegó donde estaba don Quijote harto más maltrecho de lo que él quisiera, y, ayudándole a subir sobre Rocinante, le dijo:

—Señor, el Diablo se ha llevado al rucio.

—¿Qué diablo? —preguntó don Quijote.

—El de las vejigas —respondió Sancho.

Y diciendo esto volvió a la carreta, que ya estaba bien cerca del pueblo, y iba dando voces, diciendo

 

CAPÍTULO DOCE.
De la estraña aventura que le sucedió al valeroso  don Quijote con el bravo Caballero de los Espejos

La noche que siguió al día del rencuentro de la Muerte la pasaron don Quijote y su escudero debajo de unos altos y sombrosos árboles, 

El encuentro de El Quijote con el Caballero de los Espejos, Fuente Mesón Don Quijote.

CAPÍTULO TRECE Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos

CAPÍTULO CATORCE Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque

CAPÍTULO QUINCE Donde se cuenta y da noticia de quién era el Caballero de los Espejos y su escudero

En estos capítulos intervienen  El Bachiller Carrasco y el Barbero Tome Cecial ,  del lugar, como Caballero y escudero, tras contar una historia, el Bachiller reta a Don Quijote , con el animo de si le vence volviera al lugar, pero falla. Se encuentra con el Caballero del Verde Gabán, Yo, señor Caballero de la Triste Figura, soy un hidalgo natural de un lugar donde iremos a comer hoy, si Dios fuere servido. Soy más que medianamente rico y es mi nombre don Diego de Miranda Y picando más de lo que hasta entonces, serían como las dos de la tarde cuando llegaron a la aldea y a la casa de don Diego, a quien don Quijote llamaba «el Caballero del Verde Gabán».

Posteriormente Don Quijote cambia de Rumbo hacia las lagunas de Ruidera, (Cueva de Montesinos).

Otro detalle importante a tener en cuenta , tal y como señala José Manuel Mujeriego “Lo que Cervantes Calló”. Es el episodio de los Peregrinos en el Persiles, que saliendo de Quintanar (Quintanar de la Orden actual) por el camino de Valencia, nuevamente volveria a pasar por los mismos lugares cercanos a Mota del Cuervo y el Zagarrón 

Bien ya hemos  conocido Geográficamente que las aventuras del Caballero de los Espejos y  de las Cortes de la Muerte transcurren en el Zagarrón, pero  aún debemos detenernos en un detalle importante y que va a tomar la propia Obra de Lope de Vega.

Alhambra 15-2-1903

 

Como hemos visto Cervantes era gran conocedor de la obra de su rival Lope de Vega, y juega mucho por alusiones, así en un ejercicio de Humildad le hace volver a sus orígenes  al teatro itinerante que hacia en Sevilla, lo tacha de loco ,boharracho y Zaharrón, y juega también con sus compañeros de reparto , marcando ineludiblemente  el lugar  del Zaharrón  (Zagarrón actual), como ya hemos visto anteriormente y también gran conocedor de la obra de Lope de Vega, Cervantes  quiso quizás remarcar este humilde origen usando para ello la siguiente obra de Lope de Vega , que es básicamente una descripción de una de sus compañeras de reparto, a la sazón de Mota del Cuervo.

 

Por: Francisco Javier Escudero Muñoz
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