La alcaidía de La Mota - Villanueva, 1478

Autor: Enrique Lillo Alarcón
ISSN 2386-5172 - Serie: XV-15
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Enrique Lillo Alarcón
Autor: Enrique Lillo Alarcón

Estaba formada por La Mota, Villanueva de Alcardete, El Quintanar y La Puebla de don Fadrique.

No se sabe con certeza cuando se constituyó esta alcaidía, ni porqué estaba formada por estas cuatro villas. La alcaidía dependía directamente de la mesa maestral, es decir del Maestre, yendo las rentas, que se obtenían, a parar directamente a las arcas del mismo, éste, a su vez, ponía a su cargo un alcaide que la dirigía en su nombre. No deja de ser una situación singular, ya que el estado normal era que las villas estuviesen controladas por un comendador, al mando de una encomienda, quien controlaba las rentas y gobierno de una determinada zona. a veces formada por varias villas. 

Al contrario de lo que se pueda pensar, la alcaidía suponía un tipo de gobierno beneficioso para las personas que vivían en ella, los comendadores abusaban con cierta frecuencia de su cargo, cobraban diezmos que no correspondían y actuaban en su beneficio, perjudicando notablemente a los pobladores de las encomiendas, mientras que la alcaidía, al depender directamente del Maestre, estaba más controlada y los abusos, aunque existían eran menores.

En 1478, el alcaide era Juan de Vitoria, había sido nombrado por el Maestre don Juan Pacheco (fallecido en 1476), por renuncia del anterior alcaide Sancho de Ludueña, quizás porque Vitoria fuese más maleable a sus intereses, lo que justificaría dicha renuncia. Este modo de proceder, de Juan Pacheco, fue una constante durante toda su vida, entregando y quitando cargos a su conveniencia. Este mismo Maestre había modificado la alcaidía de modo extraño, nombrando un comendador en Villanueva de Alcardete, García de Osorio, pero manteniendo el alcaide. 

El apellido Sánchez-Manjavacas

Juan de Vitoria no se encontraba en La Mota en el momento de la visitación, probablemente vivía en Villanueva, aunque sabemos que poseía tierras en el término de  La Mota por visitaciones futuras. Había alquilado la alcaidía, este año, a Alfonso Sánchez de Manjavacas, por la cantidad de 17.000 maravedís, quien se ocuparía de cobrar las rentas y quedarse con la parte que le correspondía al alcaide, de donde deducimos que los beneficios adicionales debieron ser bastante rentables, ya que la cantidad pagada por el alquiler era elevada.

Creo que del apellido Sánchez de Manjavacas, deriva el actual Sánchez-Manjavacas, al igual que del apellido Sánchez de Quintanar, derivaría el de Sánchez-Quintanar.

Las rentas de la alcaidía

Los visitadores solicitan a Alfonso Sánchez de Manjavacas, la copia de las rentas, quien las entrega de buen grado y jura que son ciertas:

Villanueva de Alcardete

  • Se paga el diezmo de los salarios de los mozos, 1.000 maravedís.
  • Se paga el diezmo de lo que se recoge de garbanzos y matalauva. Este año han sido 2 fanegas de garbanzos, 350 maravedís.
  • Pagan el diezmo los mesegueros, boyeros, vinateros, vaquerizos, yoguerizos, porquerizos y del humazo y horno. Paga, el vecino que ara, 5 celemines de trigo de la medida pequeña, el vecino que no labra, paga la mitad. Se cobró, este año, 55 fanegas de trigo, el precio de la fanega es de 100 maravedís, por tanto se cobró una cantidad de 5.500 maravedís.

Los Libros de Visitas, nos dan una información muy importante de las ocupaciones de los pecheros. En Villanueva existían: mesegueros, guardas de las mieses; boyeros, de los bueyes; vinateros, de las viñas; vaquerizos, de las vacas; yegüerizos, de las yeguas, porquerizos, de los cerdos.

Celemín, cada una de las 12 partes en que se divide la fanega, equivalente a 4,625 litros, siendo la fanega 55,5 litros. Se dice celemín de la medida pequeña, porque el recipiente de madera donde se medía el grano, se enrasaba con un rodillo, para dejar el grano justo hasta los bordes del mismo; para el celemín de medida grande, no se enrasaba, por tanto el grano sobresalía, como una montaña, del recipiente.  

Diezmo de humazo o del humo, tributo que pagaba el pechero por tener un hogar habitado o fuego, por extensión tributo de cada una de las casas solariegas.

Diezmo de horno, tributo por tener un horno en la vivienda.

  • Penas, calumnias, mostrenco, abintestato. Por un desposorio, hubo de penas este año 1.500 maravedís.

Penas y calumnias, multas judiciales que se imponían por infracciones cometidas.

Mostrenco, adjudicación de bienes inmuebles que quedaban sin dueño.

Abintestato, adjudicación de bienes de la persona que moría sin dejar testamento.

  • Además, tiene de renta la alcaidía, el cuarto de cinco molinos que están en el río Cigüela, que se llaman: el Asporilla, el Aceña, el Climente, el Habuba y la Trapera. Rentaron todos este año hasta la fecha de la visita, 25 fanegas de trigo, a 100 maravedís la fanega, hacen 2.500 maravedís, quedando pendiente la suma que renten hasta la fecha de Navidad.

En Villanueva de Alcardete, el año 1478, se obtienen unas rentas de 10.850 maravedís, más la suma pendiente de los molinos.

La Puebla de don Fadrique

  • De hornos y humadas, cada vecino que labra, 5 celemínes de trigo de la medida pequeña, el que no labra, la mitad. Este año rentó 18 fanegas de trigo, a 100 maravedís la fanega, son 1.800 maravedís.
  • Penas y calumnias. No renta nada este año.

En La Puebla de don Fadrique, el año 1478, se obtienen unas rentas de 1.800 maravedís.

El Quintanar

  • Tiene la alcaidía los diezmos de teja, lo que demuestra una incipiente industrialización, en la fabricación de tejas para la construcción. 
  • También tiene los diezmos de ocupaciones de pecheros: porquerizos, yegüerizos, mesegueros, vinateros y vaquerizos.

Los diezmos anteriores, proporcionan a la alcaidía unas rentas de 500 maravedís.

  • Tiene penas y calumnias, pero parece que no rentó nada.

La Mota

  • Tiene la alcaidía el diezmo de ocupaciones: vinateros, mesegueros y porquerizos, pero al contrario de los otros lugares, no pagan éstos el diezmo del pan y dinero que reciben como salario. Este año se obtuvo de renta de diezmo, una fanega y media de cebada, y una fanega de trigo. El precio de la fanega de trigo es de 100 maravedís, y la cebada se paga a 50 maravedís, por tanto se obtiene una renta de 175 maravedís.
  • Tiene el diezmo de ánsares, pollos y lechones, renta este año 800 maravedís.
  • El diezmo de la teja que se fabrica, este año, es de 2.000 maravedís. Si comparamos con la fabricación de tejas de Quintanar, en La Mota se fabrican más de cuatro veces su valor, lo que afirma la industria alfarera tan importante, que desde sus inicios se desarrolló en nuestro pueblo, hasta la actualidad.
  • La alcaidía es propietaria de 25 fanegas de tierra, distribuidas en 7 terrenos. Se ha cobrado, por ellas, diezmo y terrazgo, ya que algunos terrenos se han labrado, por lo que han rentado 15 fanegas de cebada, a 50 maravedís la fanega, son 750 maravedís.

El terrazgo es el impuesto que paga la persona que labra la tierra, al propietario. Una fanega de tierra equivale a 6.439,56 m2, por tanto la alcaidía era propietaria de 16 hectáreas en el término de La Mota.

  • La alcaidía es poseedora también de las rentas del portazguillo, este año han proporcionado 500 maravedís.

El portazguillo era un impuesto que se cobraba en las puertas de entrada de las villas o castillos, a los foráneos que venían a vender productos al pueblo o que sacaban productos comprados en él. Este impuesto induce a pensar, y casi con total seguridad fue así, que la Mota estaba rodeada por una cerca de piedra o tierra, con sus puertas de acceso, en una de estas puertas se cobraría el portazguillo. Era responsabilidad del portero de la villa, el control, la vigilancia, el cierre y la apertura de las mismas, manteniendo al pueblo seguro y libre de robos, durante la noche.

  • También cobra las rentas del diezmo de los cántaros. Lo que abunda en lo ya dicho, sobre la incipiente industria alfarera de La Mota.
  • Como el resto de pueblos, pertenecientes a la alcaidía, tiene las penas y calumnias.

En La Mota, el año 1478, se obtienen unas rentas de 4.225 maravedís.

Total de rentas de la alcaidía, el año de 1478, en algo más de 17.375 maravedís. 

Como Alfonso Sánchez de Manjavacas, tenía arrendada la alcaidía en 17.000 maravedís, solo le queda líquido algo más de 375 maravedís. Tanto esfuerzo de cobrar y controlar diezmos, para tan poco dinero, lo que me hace pensar en que tendría algún otro tipo de beneficio, que se escapa a nuestro control.

[Signatura: AHN,OM,UCLÉS,L.1063]

Por: Enrique Lillo Alarcón
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