Renacer de la villa de Manjavacas en 1505. Carta Puebla

Autor: Enrique Lillo Alarcón
ISSN 2386-5172 - Serie: XVI-40
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Enrique Lillo Alarcón
Autor: Enrique Lillo Alarcón

Manjavacas se está despoblando, su nombre comienza a desaparecer de los manuscritos, La Mota comienza a aparecer en ellos.

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Laguna de Manjavacas
Fotografía por David López Bellón

La Mota aparece, por primera vez en manuscritos, en la visita de los reformadores de la Orden de Santiago para reconocimiento y apeo de su dehesa, situada en la zona noreste del término municipal de Mota del Cuervo, alrededor de la actual Casa Gilabert y estudiada por mí en varios artículos. Corresponde, dicha visita, a la realizada por Alfonso Verdugo, comendador de Alpajes, Ruy Fernández del Campo, comendador de
Criptana, y Toribio González, vicario de Montiel, notario de la visita, en fecha 23 de enero de 1394.

Manjavacas aparece en un manuscrito importante, por última vez, en una sentencia de concordia entre las villas de La Mota y Manjavacas, para reparto de los pechos e impuestos de encabezamiento, ya que el concejo de Manjavacas se queja que sus habitantes se están yendo a La Mota y no pagan en su término.
Se celebra la concordia en la ciudad de Toledo, ante el Administrador de la Orden de Santiago, el comendador de Segura don Rodrigo Manrique (padre del insigne poeta Jorge Manrique), nombrado en dicho cargo por el gran Maestre el Infante don Enrique; se encuentra allí desplazado, para preparar el importante Capítulo General de la Orden de Santiago del año 1440, que más tarde se celebró en Uclés, durante el mes de septiembre.
Un martes 23 de febrero de 1440 se presentan ante el comendador, de una parte, Benito Martínez, procurador del concejo de La Mota, junto con los dos alcaldes, alguaciles y hombres buenos de la villa; de la otra parte Rui Martínez en sustitución de Rodrigo de Reyes, procurador de Manjavacas, junto con los alcaldes, alguaciles y hombres buenos de la villa. Actúa como escribano y notario Alfonso Sánchez Chinchilla.
Este año de 1440, Manjavacas es todavía una villa con concejo y población definida, aunque ya apunta, amargamente, que se está quedando sin ella porque todos sus habitantes se marchan a La Mota.

En los años sucesivos cada vez quedan menos habitantes en su término, el concejo desaparece.

Tenemos noticia de Alonso Sánchez de Manjavacas, que siempre estuvo avecindado en La Mota, aunque vivió mucho tiempo en Manjavacas, que su madre pagaba los pechos allí hasta el año 1465. Por tanto, debió existir concejo hasta esa fecha.

Durante la visita de 1468, los visitadores de la Orden informan que solo quedan unos 6 o 7 vecinos, aproximadamente 27 o 32 habitantes, que rinden cuentas al comendador de Torre Vejezate don Lorenzo Mexía, hijo del anterior comendador don Gome Mexía.

Durante la visita del 12 de noviembre de 1478 se informa que solo existe un matrimonio que cobra el portazgo en la Casa Encomienda de Manjavacas, como criados del rentero Alfonso López, vecino de Socuéllamos, que lo tiene alquilado al comendador. Por consiguiente, se encuentra despoblada.

En la visita del 18 de marzo de 1495, se dice que solo viven en Manjavacas 5 o 6 labradores, equivalentes a unos 23 o 27 habitantes, vecinos de La Mota, que pagan sus pechos al nuevo comendador don Íñigo López de Mendoza, el Gran Tendilla.
Habitantes que se mantienen en la visita del 16 de septiembre de 1498.

En la visita del 14 de abril del año 1500, solo quedan dos vecinos, que además son cuantiosos, es decir, con unos niveles de renta importantes, superando los 100.000 maravedís cada uno de ellos, con armadura, lanza y caballo como corresponde a un caballero de cuantía (¿sería alguno de ellos antecesor de don Quijote?).
Se trata de Ferránd Martínez Mateo y Alonso Sánchez Manjavacas.

Pero, durante el año 1505, sucede algo extraordinario que pudo haber cambiado el rumbo de la historia, varios vecinos de La Mota, deciden juntarse en Manjavacas, cultivar allí sus tierras, construir una casa y formar una villa independiente de La Mota de donde proceden, se anticipan así en varios años a lo que sucedió en Pedro Muñoz.
Se imaginan Vds. La Mota sin Manjavacas, sin su laguna, sin nuestra Virgen, algo impensable para cualquier moteño, pero que pudo haber ocurrido en estos comienzos del s. XVI.

Reunidos con el escribano y notario público Juan de Ortega de la Mota, en Manjavacas, lugar de la Torre de Vejezate, el día 27 de febrero de 1505, se encuentran los siguientes vecinos que quieren formar una villa en Manjavacas, resucitar la antigua población que fue hace unos 40 años:

Ferránd Martínez Mateo
Juan Martínez de las Eras
Bartolomé Sánchez Grande
Alonso Sánchez de Diego Sánchez
Miguel Sánchez Castaño (el segundo mayordomo de la Virgen)
Alfonso Merino
Juan López hijo de Pero López de Santamaría

Les acompañan, como testigos, Alonso Sánchez de Manjavacas y Cristóbal Sánchez, vecinos de La Mota, así como Miguel hijo de Ferránd Martínez Mateo.
En representación del conde de Tendilla estaba presente su mayordomo Juan Sánchez de Lériga, quien, los meses precedentes, les ayudó con el asunto de vecindad ante la persona del señor conde.
Fue procurador de los dichos vecinos, Juan Cantero, criado del señor conde, es decir, recibieron todo el apoyo y beneplácito de don Íñigo López de Mendoza, así pues, gozaban de la ayuda de un buen padrino, por lo que era improbable que la empresa fracasase.

En este acto notarial, que podríamos definir como la segunda Carta Puebla de Manjavacas, los nuevos vecinos se comprometieron a lo siguiente:

– Mantener la vecindad de la villa en un período no menor de 10 años.

– Poner dos aranzadas de viñas (0,9 hectáreas), cada vecino, en el término de Manjavacas.

– Construir una casa para habitar y vivir según las ordenanzas de la Orden de Santiago.

Por su parte, el señor conde se comprometió a solicitar del rey y reina los capítulos que solicitan los vecinos para formar la villa de Manjavacas, capítulos que firmó y que el escribano relacionó junto con la carta.

Conclusiones:

– Aquella fue una época convulsa. Isabel la Católica falleció en Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504. En su testamento declaraba heredera del reino de Castilla a su hija Juana, con ayuda en el gobierno del rey Fernando, pero el marido de Juana, Felipe el Hermoso que tenía gran ambición de reinar en Castilla, consiguió que gran parte de la nobleza se pusiera a su favor y en contra de Fernando. De este modo, en la concordia de Salamanca de 24 de noviembre de 1505, se acuerda que gobiernen Castilla, Felipe, Fernando y la propia Juana.
Después de un periodo de muchos agravios, se establece la concordia de Villafáfila de 28 de junio de 1506, por la que Fernando deja el gobierno de Castilla en favor de Felipe y su hija Juana.
Estos cambios en la política y el gobierno, no debieron favorecer la presentación de los capítulos de vecindad de Manjavacas, por el conde de Tendilla ante los reyes.

– La Orden de Santiago, parece que no debió de tener muchos deseos de
desfavorecer a La Mota contra una nueva villa Manjavacas que estaba renaciendo de sus cenizas.

– Por otro lado, se debió ocultar parte de la realidad de la nueva villa y actuar como si no existiese, puesto que sabemos que el 12 de julio de 1538, la villa de Manjavacas tenía 10 o 12 vecinos, unos 45 o 54 habitantes, una población importante para ser considerado como lugar habitado, aunque siempre se dice en los manuscritos que eran vecinos de La Mota. Quizás este punto es el que se quiso ocultar, negándose la vecindad de Manjavacas a sus nuevos pobladores.

Carta Puebla de Manjavacas

Transcripción Enrique Lillo Alarcón

En Manjavacas, logar de la encomyenda de la Torre Vesejate, veynte e syete días del mes de febrero, año del nasçimyento del Nuestro Salvador Ihesu Christo de myll e quinyentos e çinco años, este dicho día, en presençia de my, el escrivano e notario públyco e de los testigos yuso escriptos, este dicho día se avesyndaron e fisyeron asyento por vesynos del dicho logar Manjavacas, convyene saber:

Ferrand Martynes Mateo
e Juan Martynes de las Eras
e Bartelomé Sánchez Grande
e Alonso Sánchez de Diego Sánchez
e Myguel Castaño
e Alfonso Merino
e Juan Lópes fijo de Pero Lópes de Santamaría

vesynos que an seydo fasta aquí en la villa de La Mota.
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Los quales e cada uno dellos se oblygaron de conplyr el dicho avesyndamyento por dies años primeros syguientes.
E de poner, cada uno dellos, en térmyno del dicho logar Manjavacas dos aranzadas de vyñas.
E faser casa en que moren, conforme a las leyes e ordenanças de la Orden de Santyago, segúnd que más largamente está en poder del muy magnyfico señor el conde de Tendylla, comendador de la encomyenda de la Torre Vesejate, tanto que el dicho señor conde trayga de Sus Altesas, del rrey e rreyna, nuestros señores, confyrmados çiertos capytulos que los susodichos vesynos demandan al dicho señor conde, segúnd por la vya e forma que en ellos se contyene, el traslado de los quales dichos capítulos e lo que a cada uno dellos el dicho señor conde rrespondió, está lo que su merçed rrespondió, fyrmado de su señoría, está con poder del dicho señor conde, sacados e signados de my, el dicho escrivano, según que por ellos se contyenen.

A los quales vesynos, que asy se avesyndaron, los rresybyó e tomó por los tales vesynos Juan Sánchez de Lériga, mayordomo del dicho señor conde, e con los dichos vesynos Juan Cantero, cryado del dicho señor conde, el qual con ellos se oblygó por el tal vesyno del dicho logar Manjavacas.
De lo qual fueron testigos presentes a todo lo susodicho, Alonso Sánchez de
Manjavacas e Christóval Sánchez, vesynos de La Mota, e Myguel fijo de Ferránd Martynes Mateo.
Et yo, Juan de Ortega, escrivano e notario públyco del rrey e rreyna, nuestros señores, que a todo lo susodicho presente fuy, e de ruego e otorgamyento de los susodichos e de cada uno dellos, esta carta de avesyndamyento escrevy, según que ante my pasó, e fuy presente en uno con los dichos testigos e so ende testigo.
E en testymonyo de verdad fiz aquy este myo signo.

Juan de Ortega, escrivano

Por: Enrique Lillo Alarcón
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