El mesón del Hidalgo

Autor: Enrique Lillo Alarcón
ISSN 2386-5172 - Serie: XVI-45
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Enrique Lillo Alarcón
Autor: Enrique Lillo Alarcón

Unos metros más adelante se encuentra la calle del Haldudo, donde esa familia tenía casa y, de tanta importancia, que la calle tomó el nombre de ella permaneciendo hasta nuestros días. La familia de Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar, pero naturales de La Mota (Mota del Cuervo).

Plaza Mayor de Mota del Cuervo
Situación del antiguo Mesón del Hidalgo
Fotografía de José Joaquín García Laguía

Mota del Cuervo es y fue un cruce de caminos hacia Levante, Valencia y Cartagena, recorrido por un sinfín de comerciantes y viajeros, caminos que Miguel de Cervantes anduvo para embarcarse a Italia y de regreso de su cautiverio hacia la Corte.
Un breve cálculo de probabilidades nos dice que Cervantes cruzó La Mota.

Para 1585 ya se había casado con Catalina de Salazar y Palacios, vivía en Esquivias y visitaba las villas de la Mancha Santiaguista en busca de historias con las que escribir poesías y novelas.
Visitaba a sus amigos del Quintanar, la familia Villaseñor, con la que le unía una gran amistad, villa situada a poco más de tres leguas de La Mota, y usando del mismo cálculo de probabilidades nos aproxima a que Cervantes habría estado en ambas, Quintanar y La Mota.
Mi amigo y Director de la Sección Cervantista de nuestra Asociación, José Manuel González Mujeriego, tiene un buen argumento para La Mota, el lugar de la Mancha, a través del libro de Cervantes, “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”, ya que los peregrinos que salen del Quintanar llegan al siguiente pueblo en dirección a Levante de cuyo nombre no puede acordarse el escritor, ese pueblo solo puede ser Mota del Cuervo.
Ese mismo año, Cervantes publica La Galatea en Alcalá de Henares.

Preparando mi libro sobre los moriscos de La Mota, transcribiendo manuscritos del AHN y del Archivo Diocesano de Cuenca, he encontrado algo singular, “El mesón del Hidalgo”.

Existió un mesón, que debió ser posada (1) en la Plaza Mayor de Mota del Cuervo, conocido como Mesón de Hidalgo o del Hidalgo. En el año 1585 ya sabemos de su existencia, donde los viajeros también buscarían posada.

(1) Fue posada, pues hasta fechas recientes del pasado s. XX disponía de habitaciones para los viajeros, patio amplio donde los viajeros podían descabalgar y dejar sus monturas a cuidado en su establo.

«Martín Gómez Riquelme, tendero, frontero del mesón de Hidalgo, vezino de allí.»
[Archivo Diocesano de Cuenca]

«Martyn Gómez Riquelme, que con juramento que de él se reçibió en forma, declaró ser deste nombre, e natural de Portilla, y alistado de primero en esta villa, e que es de quarenta años, mediano, moreno y rezio, e que bibe en casa suya propia junto a la Plaça, dela perroquya de San Myguel desta villa.»
[Archivo Histórico Nacional]

Gracias al alistamiento del morisco Martín Gómez Riquelme conocemos la existencia del mesón del Hidalgo.
Este morisco de cuarenta años, de oficio tendero, natural de Portilla, ciudad del reino de Granada, a dos tiros de arcabuz de Las Cuevas, actual Cuevas de Almanzora en la provincia de Almería, casado con Catalina Sánchez, con tres hijos, Alonso de 12 años, Juan de nueve, ciego de nacimiento y Francisco de dos meses, vivían en la Plaza Mayor de La Mota, frente al Mesón del Hidalgo; más una hija, María, que murió de tuberculosis ya viviendo en la villa.

Cervantes bien pudo haber visitado este mesón del Hidalgo, es posible que, incluso, se hospedase en él al estar situado en la Plaza Mayor del pueblo, sitio obligado de paso para los viajeros y caminantes como los del Persiles que llegan hasta la Plaza Pública del siguiente pueblo al Quintanar siguiendo el camino a Levante.
Unos metros más arriba, siguiendo la calle Nueva (actual calle Fray Luis de León) visitaría a la familia de Juan Haldudo, en la calle del mismo nombre (actual calle del Aldú).

Todos estos lugares y personajes pudieron quedar en la memoria e inspirar las musas del insigne y notable escritor. Años más tarde aparecieron en su libro inmortal.

Este mesón y posada estuvo en el mismo sitio durante siglos, para llegar hasta nuestros días en el pasado s. XX.

Conocemos de su existencia en 1752 a través del Catastro de Ensenada.
Nuestro socio y amigo Fernando Tinajero Riquelme, ha estudiado las calles y lugares del Catastro, encontrando la situación del mesón en la Plaza Mayor. Yo mismo he estudiado y editado un libro sobre las personas y oficios de La Mota en el mismo Catastro de 1752.

Este mesón era el de D. Jacinto de Mena y Vado, que lo llevaba el alguacil del
ayuntamiento Tomás Magro, reportándole unos ingresos de 500 reales.

Calles y Mesones del Catastro
Mapa de situación del Mesón de D. Jacinto de Mena y Vado en la Plaza Mayor
Realizado por Fernando Tinajero en Jornadas de Historia de 2016

Existió hasta el s.XX.
Conocemos sus detalles gracias a las palabras y descripción de D. Ernesto Riquelme Alcolado, gran experto en el entender de personas y lugares de La Mota del pasado siglo.
Pero dejemos que nos instruyan sus palabras sobre la foto de nuestra común tía Adelaida García Contreras (espero tía que no te enfades con nosotros desde el Cielo por poner tu foto), casada con Alfredo García Pérez, ese gran matrimonio que vivió muchos años en el Pozo de la Aldea, esquina a D. Sabino, y que tan queridos fueron por todos sus sobrinos y sobrinos nietos.

“Esta foto del año 1930 es de Adelaida García Contreras. Está hecha en la posada que había en la Plaza, que por aquel tiempo regentaba mi bisabuelo Marcelino García (padre de Alfredo García Pérez y abuelo de mi padre), posada que, después de la guerra, regentó Gabino Ramírez “El Cani”.
Este edificio era propiedad de Pompeya Palacios y fue derruido en 1956, actualmente lo ocupa la CCM, la casa de Belén y el bloque de pisos que construyó Gismero.
La portada que se ve en la foto, daba a la Plaza del Ayuntamiento, correspondía con lo que, actualmente, es una ventana de CCM, era la entrada al patio de la posada, por donde entraban los carros, las recuas de mulas de los muleteros, así como también los gorrinos que los gorrineros vendían por las calles de Mota.
La Plaza estaba pavimentada con guijarros y había un carril, en tierra, desde la portada hasta enfrente de la puerta de la Caja Rural.”

Adelaida García Contreras
Adelaida García Contreras en las portadas de la posada de La Plaza
Fotografía de D. Ernesto Riquelme, aunque yo tengo otra igual a ésta.

Leyendo estas palabras de D. Ernesto me viene a la memoria las palabras de Cervantes en el Quijote:

“En esto sucedió acaso que un porquero, que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos, que sin perdón así se llaman, tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al instante se le representó a don Quijote lo que deseaba, que era que algún enano hacía señal de su venida …”

“Estando en esto, llegó acaso a la venta un castrador de puercos, y así como llegó sonó su silbato de cañas cuatro o cinco veces, con lo cual acabó de confirmar don Quijote que estaba en algún famoso castillo, y que le servían con música, y que el abadejo eran truchas, el pan candeal, y las rameras damas, y el ventero castellano del castillo; y con esto daba por bien empleada su determinación y salida.”
[Q, I, 2]

Dedicado a D. Ernesto Riquelme Alcolado, amigo y gran conocedor de La Mota.

Por: Enrique Lillo Alarcón
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