Torre de Vejezate. El corazón de la Mancha

Autor: Enrique Lillo Alarcón
ISSN 2386-5172 - Serie: XV-28
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Enrique Lillo Alarcón
Autor: Enrique Lillo Alarcón

Capítulo I

Mi amigo de la niñez Ángel Moreno Olivares, ha recorrido, sin saberlo, infinidad de veces los caminos origen de la Mancha; perdidos y abandonados en la memoria de sus pobladores, aún persisten como un eco del big bang en la memoria de los manuscritos de la Orden.

Torre de Vejezate. El corazón de la Mancha
Torre de Celas de los condes de Andrade, s. XV
Parecida a ésta pudo ser la Torre de Vejezate
Fotografía tomada del blog viaxandoenfurgo

Un cortijo fortaleza que defiende las alquerías moras, en una zona de fértiles campos, donde abundan los humedales y las dehesas, cubiertas de encinas milenarias, bañada por el río Záncara, vena principal de la Mancha Santiaguista, cerca del puente romano que lo cruza, dando vía a la Vereda de los Serranos (no confundir con la Cañada de los Serranos que discurre por lugares distintos), el “Transitus ex beronibus” o “Camino de los Berones” que mencionó Tito Livio y que D. Manuel Corchado Soriano lo sitúa comenzando en Alhambra, continuando por Ruidera y Vejezate, recorriendo, por el oeste, todo el término de Mota del Cuervo desde el sur al norte, hasta la antigua ermita de San Andrés, para finalizar, bien al norte, en la espléndida ciudad romana de Segóbriga.

Torre de Vejezate. El corazón de la Mancha
Lugar donde estuvo situada La Torre de Vejazate
Fotografía tomada de la pág. de historia del Ayuntamiento de Socuéllamos

Este camino de berones que quizás recorrió un día del año 179 a.C., el pretor de la República de Roma, Tiberio Sempronio Graco, en su conquista de Cértima y Alces, en la Carpetania, padre que fue de los famosos hermanos Graco, tribunos de la plebe asesinados por los optimates senatoriales. Si usó este camino, tuvo que atravesar el Záncara por este paraje, hoy llamado “Molino de la Torre”, entre los términos de Socuéllamos y Pedro Muñoz.

Torre de Vejezate. El corazón de la Mancha
Puente romano del paraje el Molino de la Torre
Fotografía tomada de la pág. de historia del Ayuntamiento de Socuéllamos

Antecedentes de la Encomienda

En época bien temprana debió ser dispuesto por la familia Ibn Dhi-l-Nun, gobernadores de Uclés y más tarde del Reino de Toledo, amigos, pagadores de parias y vasallos de Alfonso VI, traicionados por él para conquistar una de las joyas de Al Andalus; quizás, en época más tardía, dispuesto por el rey Lobo, Ibn Mardanish, este gobernador que vivió a caballo entre los reinos moros y castellanos, que campeó por las tierras de Cuenca y la Mancha.

Sea como fuere, sabemos que aparece, documentalmente, por primera vez, en el reparto y definición de límites de territorios entre las Ordenes de San Juan y Santiago, que se produjo en el año 1237, con el nombre de la Mancha de Haver Garat, siendo así que es también la primera vez que se usa el término Mancha. Este es el corazón, y no otro, de nuestra querida Mancha, aquí comenzó a latir.
[AHN,OM,UCLÉS,Carpt.81,Doc.1 y 2]

Este territorio ocupaba una extensa área, en los términos actuales de Socuéllamos, Pedro Muñoz y Mota del Cuervo en su lugar Manjavacas, cuyo nombre, desde mi punto de vista, hace alusión a su procedencia Mancha (Manxavaca Manchavaca Manjavaca). Límite frontero y punto geodésico entre los terrenos que, más tarde, constituirían el Común de la Mancha y el Campo de Montiel. Por eso, como asevera mi amigo José Manuel González Mujeriego, en su libro “Lo que Cervantes calló”, don Quijote, cuando cabalgaba desde Mota del Cuervo, recorría la Mancha y el Campo de Montiel.

Más tarde, el 5 de junio del año 1256, el rey Sabio Alfonso X cedió estos terrenos a don Pedro Fernández, comendador de Segura, perteneciente a la Orden de Santiago, por la ayuda recibida en la conquista de Orihuela. En el manuscrito de privilegio rodado de cesión ya son llamadas como las tierras del Castillo de Abeigazat, de donde procede su nombre Vejezate. En realidad existió una torre fuerte, bastante desprotegida, que junto con el castillo de Criptana, formaban la línea defensiva de la Orden frente al concejo de Alcaraz.
[AHN,OM,UCLÉS,Carpt.315]

A finales del s. XIII la Orden la convierte en encomienda, llamada Encomienda de la Torre de Vejezate, con domino sobre Socuéllamos y Manjavacas, además de ciertos privilegios y diezmos sobre la cercana villa de Las Mesas, población que, a pesar de su cercanía a los terrenos de la Orden, nunca perteneció a ella, sino que primero estuvo adscrita al dominio del marqués de Villena y posteriormente, después de la Guerra de Sucesión castellana, fue villa de realengo. Fueron comendadores de ella, Gonzalo Ruiz en 1294 y Antón Ruiz en 1298.

Manjavacas fue un lugar muy importante para la encomienda recién establecida, existió allí un pueblo medieval que en la segunda mitad del s. XV se despobló, yendo, la mayor parte de sus habitantes a poblar La Mota. Su término estaba recorrido por una de las vías de comunicación más importante en la Edad Media, que enlazaba Toledo con Murcia y Cartagena; así, en el paso de la laguna de Manjavacas, antes del puente que atravesaba el Arroyo Madre, se estableció una casa de encomienda, encargada de cobrar un portazgo para mercancías y ganados que necesitaban atravesarlo, siendo la recaudación de maravedís bastante importante ya que el camino fue muy transitado.

En el año 1440 el comendador de la Torre de Vejezate era don Fernando de Portugal, que intervino de modo principal en la preparación del Capítulo General de la Orden de ese año en Toledo y su desenlace definitivo en Uclés el mismo año, siendo Maestre el Infante don Enrique.

En años sucesivos la familia Mexía se hace con la encomienda, siendo primero don Gome Mexía el comendador de la Torre de Vejezate, a quien sustituyó su hijo don Lorenzo Mexía.

Destrucción de la Torre

En el año 1468, don Francisco de León, comendador de Bastimentos del Campo de Montiel, por orden del Maestre don Juan Pacheco, visita las posesiones y relaciona las defensas de la Orden.
[AHN,OM,UCLÉS,L.1233]

Es comendador de la Torre Vejezate don Lorenzo Mexía. El hábito de freyle de la Orden le fue entregado por el Prior de Uclés, por carta de recomendación enviada por el rey Enrique IV, después confirmado por el Maestre don Juan Pacheco.

El visitador informa que esta torre está en la Mancha, según se sale del Campo de Montiel, en un campo sin poblar. Es de paredes fuertes de cal y canto, pero no tiene ninguna barrera como defensa, tiene una huerta cerca de ella. Este año de 1468 ha comenzado a deteriorarse, las puertas han desaparecido, gran parte del tejado y la madera que lo sustenta está destruido, de modo que solo está cubierta la cuarta parte del dicho tejado. En esta zona alta tiene dos cámaras buenas. Los suelos superiores e intermedios de la torre están en buen estado, hechos de buena madera, pero es necesario reparar el tejado ya que, si no se hace, acabará por estropearse debido a la lluvia e inclemencias del tiempo.

El visitador don Francisco de León, mandó al comendador don Lorenzo Mexía, reparar el daño del tejado, entregándole, para ello, 2.000 maravedís de unas penas impuestas a los habitantes de Socuéllamos.

Al pasar de los años, el mismo visitador informa al Maestre don Juan Pacheco que, el comendador no solo no la ha reparado, sino que la ha derrocado. Dice, incluso, que si la torre estaba en aquel lugar sería por una razón y motivo determinados, que así recomienda al Maestre que, pues era necesaria, se mande al comendador hacerla de nuevo. Por desgracia, sabemos que nunca más se volvió a levantar.

La pena de 2.000 maravedís impuesta a los habitantes de Socuéllamos, fue debida a una revuelta popular. Cuando el visitador y su séquito llegaron a la villa, se encontraron a la población inmersa en una importante reyerta, los vecinos se estaban agrediendo entre sí con cuchillos, de modo que algunos habían resultado heridos. Cuando finalmente los pudieron pacificar, algunos de ellos fueron castigados con la pena correspondiente.

La Encomienda de la Torre de Vejezate era propietaria de dos lugares, Socuéllamos y Manjavacas.
Socuéllamos era un lugar de unos 90 vecinos (unos 450 habitantes), la misma población que poseía La Mota en dicha época. El comendador ya se había hecho una casa de tamaño razonable, para aposentamiento de la encomienda en la villa.
Manjavacas estaba prácticamente despoblada, solo la poblaban 6 a 7 vecinos (30 a 35 habitantes). El comendador tenía allí otra casa de encomienda; el visitador mandó que ambas casas, la de Socuéllamos y Manjavacas, fueran reparadas por el dicho comendador don Lorenzo Mexía.

Este comendador, que actuaba como un señor feudal ante la Orden, estaba cobrando, indebidamente, diezmos a un labrador rico que tenía sus tierras en término de Campo de Criptana, de manera que el visitador lo refleja en su informe, para que el Maestre proceda contra él en la forma que crea conveniente.

Era una encomienda bastante rica y muy deseada para ocupar el cargo de comendador, hay que tener en cuenta el portazgo que se cobraba en Manjavacas por el paso del camino de Toledo a Murcia, y la gran cantidad de cabezas de ganado que llegaban hasta el puerto de Socuéllamos, llegándose a cifrar en cerca de 300.000, por las que se pagaban diezmos. Este año de 1468 estaba arrendada en 102.000 maravedís, una importante suma.

12 de noviembre de 1478, visitan la encomienda de La Torre de Vejezate, los visitadores de la Orden, Pedro González de Calvente, comendador, y Alfonso Fernández de Ribera, provisor y capellán del maestre.
[AHN,OM,UCLÉS,L.1063]

Confirman lo que ya sabemos, Lorenzo Mexía no ha reparado la torre, alegando que tenía miedo que conquistase el edificio, algún caballero de las huestes de don Diego López Pacheco, segundo marqués de Villena; así también no disponía de tropa que pudiera ocuparla, de modo que la ha derribado completamente, todo esto sucede en el periodo de la Guerra de Sucesión castellana, donde la Orden de Santiago, con su Maestre don Rodrigo Manrique a la cabeza, tomó partido por Isabel, contra dicho marqués de Villena. Es conocido que en esta zona de Las Mesas y Las Pedroñeras, hubo luchas de las huestes del marqués asentadas en Belmonte, contra las tropas realistas, una zona muy cercana al emplazamiento de La Torre de Vejezate.

Informa que los 2.000 maravedís que le dieron los visitadores pasados, los ha gastado en mejorar la casa de encomienda de Socuéllamos, y en verdad que la mejoró. Con esta acción, Lorenzo Mexía, comienza el traslado de la encomienda desde Torre Vejezate a Socuéllamos, que, por otro lado, le debía ofrecer más comodidades y seguridad. Esta es la descripción de la misma, según consta en el manuscrito de la visita:

Torre de Vejezate. El corazón de la Mancha
Casa Encomienda de Socuéllamos

Casa Encomienda de Socuéllamos

Es una casa con buenas puertas, postigo y cerradura por dentro.

Entrando, a mano izquierda, hay un establo para seis caballos, no tiene puertas así que los visitadores mandaron ponerlas; encima del establo había un entresuelo, usado como dormitorio; encima del entresuelo había otra cámara; esta parte tiene buen tejado que fue reparado por el comendador. Más adelante del establo, en el mismo lado, hay una cocina grande, junto con ella un establo para cinco bestias, con sus puertas y cerradura.

Entrando, a mano derecha, está la casa principal a nivel el suelo, con una cámara para tener pan (trigo y cebada) encima de ella, palacio y cámara con sus puertas y cerraduras. Más adelante, había una bodega, con su lagar y pila, donde se almacenaban 80 tinajas para el vino. La bodega tiene dos doblados a cada extremo, hechos con tablas y yeso, y con su suelo echado, que el comendador mandó hacer. Desde la bodega, a través de una puerta, se sale a un trascorral grande, donde el comendador hizo hacer una caballeriza grande, con pesebreras de yeso bien hechas.

Debajo del patio de la casa hay una cueva, donde hay una bodega para guardar el vino, con dos lagares, mandado hacer por el comendador; encima de ella hay un entresuelo que necesita que se le eche el suelo, se le haga un arco y se le pongan sus puertas; los visitadores mandaron al comendador que lo haga antes del próximo mes de mayo.

Entrando al patio, a mano derecha, hay una cocina y su chimenea, tiene puertas; encima de ella un entresuelo de tablas. Al lado de la cocina hay una escalera de yeso para subir a dos cámaras, una de ellas está sobre la misma cocina. Al lado de la cocina, al nivel del suelo, hay una gran sala, está doblada, es decir hay otra sala encima de ella, mandada hacer con madera de pino por el comendador, anteriormente fue una bodega que se desmontó para hacer dicha sala y su doblado.

Rentas de la Encomienda de Torre Vejezate

Para darnos cuenta de la importancia de las rentas de la encomienda y de lo rica que era, este año de 1478 las había alquilado el comendador por la cantidad de 160.000 maravedís, aunque los visitadores le mandaron que no las alquilase sino que las tomase él de su mano; por supuesto que de todo ello tenía que entregar la décima al Prior de Uclés.

Exponemos aquí lo que se obtuvo este año de 1478:
De los diezmos de trigo, cebada y centeno, de Socuéllamos y Manjavacas, se recogieron 1.000 fanegas de pan. Haciendo la media de los kilogramos de los tres cereales, se recogieron 37 toneladas de cereales.
De diezmo de vino se obtuvo 1.000 arrobas, equivalentes a 16.000 litros.
Diezmos de los ganados lanar y cabrío, de Socuéllamos y Manjavacas, 300 cabezas.
Diezmo de lana de ambos lugares, 60 arrobas, equivalentes a unos 690 kg, se pagaba a 7 reales la arroba, dando un total de 14.280 maravedís.
Diezmo de queso de ambos lugares, 4 arrobas, equivalentes a 46 kg, se pagaba a 8 reales la arroba, daba un total de 1.088 maravedís.
Diezmo de collazos, es decir el diezmo del salario de los mozos que están de criados en una casa, 2.500 maravedís.
Diezmo de borricos, potros, muletos y becerros, 150 maravedís.
Diezmo de pollos, 24 pollos.
El horneado del pan de La Torre de Vejezate, 4.000 maravedís.
El horneado del pan de Las Mesas, 600 maravedís y de cada hato de ganado un carnero.
El horno de poya donde se hornea el pan de Torre Vejezate, Las Mesas, Manjavacas y Socuéllamos, está situado en esta última villa. Las rentas son del comendador ya que no se arrienda a persona alguna.
Los portazgos de paso de personas, mercancías y ganados, en Socuéllamos y Manjavacas, se arriendan en 15.000 maravedís.
Por rentas de montazgo, es decir los servicios y peajes que se establecían en el puerto real como era Socuéllamos, alrededor de 20 carneros.
Por rentas de asaduras, es decir por la protección que se da desde una fortaleza a la cabaña ganadera, de la Torre Vejezate, un puerco. Antiguamente se entregaba la asadura de un animal, con el transcurso de los años pasó a entregarse un animal completo.
Tiene también las rentas de las penas y calumnias; de abintestatos, es decir los que mueren sin testar o con testamento nulo; de primicia por poner alguacil, el proceso que se hacía en Socuéllamos era que, el concejo proponía dos personas para el puesto, el comendador elegía a uno de los dos.

Casa Encomienda de Manjavacas

El comendador disponía de otra casa de encomienda en Manjavacas.
Cuando los visitadores llegan al pueblo, encuentran que Manjavacas estaba despoblada, no había vecinos, solo se encontraba una mujer que vivía en la casa encomienda, destinada a coger el portazgo, era criada de Alfonso López, rentero de la encomienda y vecino de Socuéllamos; su marido no se encontraba en ese momento.

La entrada principal de la casa encomienda tiene unas buenas puertas y cerradura, con una tranca para cerrar desde dentro, el portal hecho con tejado a dos aguas.

Según entran, a la mano derecha, hay una casa con su puerta y cerradura, con una cámara buena dispuesta con su madera y tejado; tiene una cueva para guardar el vino. Junto a esta casa hay una cocina, con su madera y tejado, tiene dos establos con sus puertas y cerraduras, uno de ellos con su tejado a colgadizo.

Frente a la entrada, está la casa principal, con una cámara para guardar pan, con su puertas y cerradura. Delante de la casa hay un portal a colgadizo, hecho de madera y teja. Al lado de la casa, a nivel de suelo hay otra cámara, encima de ésta otra cámara más, donde también se guarda pan, todas con sus puertas y cerraduras.

A mano izquierda de la entrada, hay un establo con el techo a colgadizo hecho de madera y teja. Al lado del establo hay un trascorral con su puerta. En el trascorral hay un pajar, un gallinero cubierto de madera y teja y con sus puertas, una tinada para el ganado, y una pocilga cubierta de madera; tiene una puerta que sale al campo, con puerta y cerradura.

Torre de Vejezate. El corazón de la Mancha

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Torre de Vejezate. El corazón de la Mancha

Por: Enrique Lillo Alarcón
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