Torre de Vejezate. El corazón de la Mancha. Capítulo II. Los Mexía dejan la encomienda a los Mendoza.

Autor: Enrique Lillo Alarcón
ISSN 2386-5172 - Serie: XV-30
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Enrique Lillo Alarcón
Autor: Enrique Lillo Alarcón

Introducción
Amigo Ángel Moreno Olivares, dejamos nuestra historia en el primer capítulo, año 1478.
El comendador de la encomienda de La Torre de Vejezate, don Lorenzo Mexía, no había tenido interés en reparar la torre que le daba nombre, a pesar que en ese momento le hubiese sido muy fácil hacerlo, en medios y dinero, más con la aportación de 2.000 maravedís que le habían concedido los visitadores de la Orden de Santiago, por contra había preferido gastar estos dineros entregados, así como los de rentas de la encomienda, en hacerse una casa palacio digna de su nombre y de sus posesiones, en la villa de Socuéllamos, además de mejorar la casa encomienda y venta situada en Manjavacas, ya que ésta le proporcionaba pingües beneficios por el portazgo que se cobraba a ganaderos, comerciantes y viajeros que transitaban por el camino de Toledo a Murcia y Cartagena, al cobrar los derechos por atravesar el puente que cruzaba el Arroyo Madre, que procedente de La Mota vertía sus aguas en la conocida laguna de Manjavacas.

18 y 19 de agosto año de 1480
[AHN,OM,UCLÉS,L.1064]
Visita la encomienda, Fernando Díaz de Ribadeneira, comendador visitador de la Orden de Santiago, entre el 18 y 19 de agosto del año 1480.

Se encuentra la Torre de Vejezate, totalmente abandonada, comienza a caerse la parte superior de la construcción, ante la negativa del comendador Lorenzo Mexía a hacer cualquier tipo de reparación en ella, ya que su interés se centra en la casa encomienda de Socuéllamos. Más aún, según dicen los visitadores, durante la Guerra de Sucesión Castellana, el comendador Lorenzo Mexía ha tratado de destruir parte de la torre.

Torre de Villanueva de la Torre
Editorial Aruz, 2014, torre de Villanueva de la Torre
Así debía de encontrarse la torre de Torre de Vejezate, en este año de 1480.

Casa Encomienda de Socuéllamos:
El comendador Lorenzo Mexía, da cuenta a los visitadores, que recibió la Casa Encomienda, de su padre Gonzalo Mexía, muy sencilla, él la ha reformado bastante, ha hecho la cueva y ampliación de la bodega, de modo que, cuando la recibió, solo habían 15 o 16 tinajas, siendo ahora su número de 81 tinajas.

Al establo situado a la mano izquierda de la entrada, no le han puesto las puertas como habían mandado en la anterior visita, ahora dicen que la capacidad es de 3 caballos, cuando antes dijeron que era de 6, no hay que dar mucha importancia pues es una mera apreciación del visitador. En este establo junto con el entresuelo y cámara que ya estaban hechos, mandó construir y ampliar, el comendador, una cueva para alojar una bodega de 40 tinajas. Una bodega de tamaño importante, téngase en cuenta que esta capaidad de bodega, no se alcanzará hasta el año 1515, en las Tercias Reales de la Mesa Maestral de las villas de la Mancha, es decir, se anticipó unos 35 años a lo que serían las capacidades medias de las bodegas manchegas.
Más adelante hay otra sala de dos naves, con dos lagares, una pila y otras 41 tinajas para guardar vino, junto con la anterior hace un total de 81 tinajas.

Desde esta última bodega, a través de unas puertas, se sale a un trascorral, donde existe una caballeriza grande, para alojar 15 o 16 caballos, con sus pesebreras de yeso y madera, que tienen unas argollas de hierro para atar a los caballos. No tenía puertas y mandaron ponerlas.

A mano derecha de la entrada principal, está la cocina grande con chimenea y la casa principal, ambas con doblados en la parte superior. Entre la cocina y la casa principal, hay una escalera de yeso para subir a la parte alta.

Incremento de las rentas de la Encomienda, respecto al año 1478:
Todas los diezmos y rentas de la encomienda, excepto, las correspondientes al horno de poya, están arrendadas en 160.000 maravedís.
De diezmo de pan, 600 fanegas de trigo y 500 fanegas de cebada, total 1.100 fanegas, han aumentado en 100 fanegas respecto a la última visita.
Diezmo de ganado lanar y cabrío, 380 cabezas; 80 cabezas de aumento.
En Socuéllamos, diez pares de gallinas, cada año, en compensación del diezmo de caza que se ha eliminado.
Diezmo de lana, 60 arrobas, no se incrementa.
Los portazgos de paso de personas, mercancías y ganados, en Socuéllamos y Manjavacas, se arriendan en 27.000 maravedís. Aumentan en 12.000 maravedís, lo que supone un gran incremento de circulación de personas y mercancías, consecuencia del final de la guerra civil que se prolongaba desde el año 1475.
Diezmo de collazos de mozos, potros y becerros, 3.000 maravedís. Se incrementa en 350 maravedís.
Diezmo de asaduras y borros (corderos de más de un año), 20 carneros. Este impuesto vino a sustituir el montazgo de Socuéllamos, cifrado en 20 carneros.
Diezmo de vino, este año aún no se ha cogido pero suele valer 1.000 arrobas. Igual cantidad que años anteriores.
El horno de poya de Socuéllamos no se arrienda, se valoran sus rentas en 3.000 maravedís.
Diezmo de queso, 6 arrobas. Aumenta el diezmo en 2 arrobas.
Diezmo de pollos, 40 pollos, frente a los 24 pollos anteriores.
Las hierbas y pastos que consumen los ganados procedentes de Las Mesas, en tierras de la Encomienda de Vejezate, pagan anualmente 660 maravedís.

Además de las propias de la Encomienda, pertenecen al comendador las siguientes rentas:
Le pertenece la mitad del diezmo de ganados de Las Mesas que rentan en las tierras de la Orden. Además de dos reses de cada rebaño.
Tiene un yantar en Las Mesas, es decir una comida pagada por el concejo, vaya con muchos o pocos acompañantes, invitándole, el concejo, a todo lo que fuera necesario.
De todo el ganado, puercos, corderos, vacas, que pasa por el término de la encomienda tiene el derecho de asadura. Estaba valorada del siguiente modo: rebaños de más de 50 reses, una cabeza de ganado; rebaños de menos de 50 reses, 3 maravedís por cabeza.
Tiene derecho a tomar cualquier ganado que se encuentra sin dueño en su término.
Por las casas de Manjavacas recibe 58 maravedís. Este impuesto se llamaba humazgo, es decir, el humo que salía por la chimenea de cada casa que cocinaba, y por tanto, de cada vecino que vivía en ella. El valor de este impuesto, nos aproxima a cifrar los habitantes que tenían casa en Manjavacas en ese año de 1480, ya que por el humazgo de cada casa y año, en las villas de la Mancha, se pagaban unos 6 maravedís, por tanto existirían entre 9 y 10 quinterías, trasladándolo a habitantes, serían unas 45 o 50 personas.
Tiene también otro yantar en Manjavacas, valorado en 30 maravedís, y otro más en Socuéllamos, del mismo valor.
Tiene todos los cobros de penas, calumnias y rentas de achaques, es decir, rentas de multas, que se producen en toda la encomienda.

18 de marzo del año 1495
[AHN,OM,UCLÉS,L.1067]
Realizan la visita a la encomienda, Diego de Vera, comendador de Calzadilla, Pedro de Ludueña, comendador de Aguilarejo y Pedro Alonso de Estremera, freyle de la Orden y abad de Trianos.

Desde Manjavacas toman dirección a La Torre de Vejezate. Encuentran la torre en un estado deplorable, la mitad de ella desde las almenas hasta los cimientos está caída, la otra mitad está desmochada y para caerse, el abandono es patente y total, es muy difícil que se pueda recuperar y más sin existir intención de hacerlo. El monte sobre el Záncara, donde se encuentra, está despoblado, no quedan viviendas allí.

torre de Soto de los Infantes
Foto de asturnatura.com, torre de Soto de los Infantes
En 1495, la torre de Torre Vejezate ya era irrecuperable.

Existe un cambio importante en la sucesión de la encomienda, hasta la fecha dirigida por la familia Mexía, pasa su gobierno a una familia de la alta nobleza, los Mendoza. Así ocupa el cargo de comendador, el segundo conde de Tendilla y primer marqués de Mondéjar, don Íñigo López de Mendoza y Quiñones, que llegó a ser, en la práctica, un virrey en el recién conquistado Reino de Granada, instauró una dinastía que alzó a su hijo Antonio Mendoza y Pacheco como primer virrey de Nueva España (Méjico) y segundo virrey del Perú. Como virrey de Nueva España se enfrentó al mal gobierno de Hernán Cortés, adoptando una posición favorable a los indígenas.

El comendador de Torre de Vejezate, don Íñigo López de Mendoza y Quiñones, segundo conde de Tendilla (1479), primer marqués de Mondéjar, fue hijo de don Íñigo López de Mendoza y Figueroa, primer conde de Tendilla, por nombramiento del rey Enrique IV, debido a la influencia y beneplácito de su hermano el Cardenal Mendoza, don Pedro González de Mendoza; fue nieto del poeta y gran noble Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana.

Ganó el respeto de los Reyes Católicos durante la conquista de Granada. Nombrado alcaide de Alhama, la defendió de los intentos de conquista del sultán nazarí Muley Hacén (1484). Fue nombrado Adelantado Mayor de Al-Andalus, teniendo a sus órdenes al Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba (1487). Más tarde nombrado alcaide de Alcalá la Real. Tras la definitiva conquista de Granada en 1492, el rey Fernando le nombró Alcaide de la Alhambra y Capitán General de Granada. Sofocó el primer levantamiento morisco de 1500. Se mantuvo fiel al rey Fernando frente a su yerno Felipe I el Hermoso.

Íñigo López de Mendoza y Quiñones
Imagen tomada de Wikipedia. Íñigo López de Mendoza y Quiñones, segundo conde de Tendilla, primer marqués de Mondéjar, Capitán General del Reino de Granada y comendador de Torre Vejezate. Véase como aprieta en su mano izquierda una granada hasta agrietarla.

El Conde de Tendilla, marqués de Mondéjar y comendador de La Torre Vejezate, actuó como un verdadero virrey en el recién conquistado Reino de Granada. Como Capitán General tenía un gran poder militar, controlando un gran ejército muy especializado por los años de lucha de la contienda granadina. Se hizo con un gran poder económico, al controlar los tributos de los moriscos y el dinero de las torres de vigilancia de la costa. Se rodeó de una élite de moriscos que eran los encargados del cobro de impuestos y organizó una red de adeptos a nivel concejil. Así que todo este entramado le dio un gran poder durante el reinado de Carlos I, llevando a la familia Mendoza a las más altas cotas, tanto es así que se le conoció como el Gran Tendilla.

Como comprenderás amigo Ángel Moreno, este gran noble, con este gran cargo a sus espaldas, no tuvo mucho interés por la encomienda de La Torre de Vejezate, que la visitó en pocas ocasiones, aún a pesar que la Orden ordenaba como obligatorio que, cada comendador, residiera en su encomienda, al menos cuatro meses al año. Pero, como gran noble que fue, aportó dinero para el mantenimiento de las casas encomienda de Socuéllamos y de Manjavacas, actuando siempre en su nombre en el cuidado de la dicha encomienda, su mayordomo Juan de Sarantes, que, por cierto, tampoco vivía en Socuéllamos, sino que tenía fijada su residencia en la villa de Belmonte.

Casa Encomienda de Socuéllamos:
Viven en la villa de Socuéllamos 146 vecinos, unos 730 habitantes, entre ellos hay 6 caballeros de cuantía, es decir, personas que tienen rentas superiores a 100.000 maravedís y que están obligados a servir a Sus Altezas, con armas, caballo y hombres, cuando ellos lo soliciten. Estos caballeros de cuantía o cuantiosos, constituían la orden de caballería plebeya, distinta de la hidalga y de la noble.

Arco de la entrada principal de la casa encomienda en Socuéllamos
Foto tomada del blog de Paloma Torrijos. Arco de la entrada principal de la casa encomienda en Socuéllamos, con las grandes dovelas y el escudo de los Mendoza.

La casa encomienda de los Mendoza en Socuéllamos, estaba situada en la Plaza de la villa. Ahora en el gran arco de la entrada con enormes dovelas, en la dovela central preside el escudo de los Mendoza, con la frase, en el lado izquierdo “AVE MARÍA”, en el derecho “GRATIA PLENA”. La portada es grande a la que se le acaban de poner unas puertas nuevas y un postigo.

Se ha convertido en pajar, el entresuelo que se utilizaba de dormitorio, situado encima del establo que estaba a mano izquierda, según se entraba por la puerta principal.

Una vez se atraviesa la entrada principal, encontramos un patio grande, en cuya entrada se ha hecho un portal de largo a largo.
En el lado derecho de este portal, se encuentra la antigua cocina con su chimenea. A su lado se encuentra la casa principal, con una sala contigua a la cocina, con un portal bajo, enlucido de yeso; a su lado otra sala grande con sus puertas buenas, a ambos lados de estas salas, hay otras dos salas buenas; encima de todo este conjunto de nuevos salones, hay una sala pequeña, bien enlucida, adornado el techo con un zaquizamí de yeso, a su lado hay un sobrado hecho de madera tosca, donde se ha construido un cuarto para guardar el pan (cereales, trigo y cebada).

Se conservan las bodegas. En la de dos naves que estaban separadas por una pared de tapiería, se han ampliado los jaraíces o lagares, en la primera hay un lagar con un pilón, en la otra dos lagares con sendos pilones. Esta bodega tiene 38 tinajas de grandes tamaños.
La otra bodega que está en la cueva debajo del patio, que construyó el comendador Lorenzo Mexía, se la ha dotado con cuatro caños, tiene 48 tinajas.
Así que se ha aumentado su capacidad en 5 tinajas, respecto a la bodega del año 1480.

Cerca de la bodega de la cueva, hay una escalera por donde se sube a dos cámaras en la zona alta de la casa, donde se guarda el pan.

En el patio existe un pozo de agua dulce muy bueno. A las espaldas de la casa, sigue existiendo el trascorral con la caballeriza.

Mandatos que le hacen los visitadores a Juan de Sarantes, mayordomo del comendador, en Montiel, el 1 de abril de 1495:

Que haga en la caballeriza del trascorral, una pared de madera fuerte, todo lo larga de ella, de manera que se use como bastimento para guardar el pan.
Que en las entradas de los caños de la bodega de la cueva, mande hacer unos arcos de yeso y piedra, que le sirvan de mejor sustentación.
Que haga una buena portada en la puerta principal.
Que en el horno de poya de Socuéllamos, repare la capilla con madera y teja.
Que gaste dinero en reparar las cosas de la encomienda según las rentas que recibe.
Que solicite en el Convento de Uclés una copia autorizada de las escrituras y privilegios de la encomienda. Al mismo tiempo, ha de hacer dos inventarios de las rentas, derechos y posesiones de la encomienda, uno guardará él y el otro lo mandará guardar en la Cámara de los Privilegios del Convento, de modo que no se pierdan los derechos adquiridos de la dicha encomienda.

Variación de rentas de la Encomienda, respecto al año 1480:
De diezmo de pan, trigo y cebada, 2.100 fanegas, incremento 1.000 fanegas. la producción, prácticamente se duplica en 15 años.
De diezmo de vino 1.100 arrobas. Solo se produce incremento de 100 arrobas, lo que significa que no se plantan viñas, dándose prioridad al cereal.
Diezmo de ganados, 400 cabezas. Incremento de 20 cabezas.
Diezmo de lana, 50 arrobas. Sufre un decremento de 10 arrobas.
Portazgos y asaduras, 40.000 maravedís. Aumentan en 13.000 maravedís. El tránsito de personas y ganados por Manjavacas y Socuéllamos es enorme, favorecido por el importante camino de Toledo a Murcia y las Cañadas que llevan los ganados hasta el puerto de Socuéllamos.
Diezmo de collazos, 5.000 maravedís. Aumentan en 2.000 maravedís.
Borra de ganados cabañiles, 4.000 maravedís. La borra es un impuesto que se pagaba por el herbaje de los ganados, en un determinado sitio. Los ganados cabañiles eran los ganados trashumantes, regulados por el Concejo de la Mesta.
La dehesa producía unas rentas de 6.000 maravedís. La dehesa de Manjavacas, 1.000 maravedís.
El horno de poya 2.880 maravedís. Permanece casi igual.
La séptima parte de las rentas de los molinos, 10 fanegas de trigo.
Diezmo de pollos, lechones y ansarones, 400 maravedís.
Diezmos de huertas, 400 maravedís.
La villa de Las Mesas, por el pasto de ganados, pagan 660 maravedís. No se incrementa.

Invasiones en los términos de la Encomienda por los del Concejo de Alcaraz y los de la Orden de San Juan:
Tras el reparto de territorios por privilegio del rey Fernando III el Santo, en el año 1243, entre el Concejo de Alcaraz y la Orden de Santiago, parecía que las reclamaciones e invasiones de unos y otros en los territorios del contrario habían finalizado. No sucedió así, este año de 1495, existen informaciones del concejo de Socuéllamos a los visitadores de la Orden, para que reclamen ante Sus Altezas, los Reyes Católicos:

El concejo de Alacaraz ha invadido el lugar del Lavajo Rubio hasta el Pozo del Cabalgador, incluido en el término de Socuéllamos.
La villa de Peñarroya ha invadido territorio desde cerca de la Cabeza de los Frailes hasta los Tomillosos. Este lugar de los Tomillosos, este año despoblado, se convertirá en el próximo siglo en una aldea de Socuéllamos, luego pasará a ser villa independiente, para acabar siendo la gran ciudad que es hoy día.
La villa de Alcázar de Consuegra (la actual Alcázar de San Juan), les han cerrado el paso, a sus ganados, en los vados de el Cuervo y el Tejado, pertenecientes a la ribera del Guadiana.

Después de esta información, fueron a amojonar y marcar las lindes entre las tierras del Marquesado y las de la Orden en el término de Socuéllamos.

Casa Encomienda en Manjavacas:
Manjavacas son unas quinterías donde viven 5 o 6 labradores, todos vecinos de La Mota, en época de labranza deberían ser unos 25 a 30 habitantes. Solo quedan la casa encomienda y las ermitas de San Pedro y Nuestra Señora del Antigua de Manjavacas.
Hasta la fecha, cuidaban la casa encomienda y estaban encargados de cobrar el portazgo, un matrimonio que dependían del rentero de los diezmos, que tenía su residencia en Socuéllamos.

Con la llegada del nuevo comendador, don Íñigo López de Mendoza y su mayordomo Juan de Sarantes, se nombra a un nuevo encargado, Alonso Sánchez de Manjavacas, natural de La Mota, un hombre importante, con dinero, que además de tener la guarda de la casa encomienda y del cobro del portazgo de Manjavacas, era mayordomo de las dos ermitas, tenía arrendada la alcaidía de la Mancha, formada por las villas, Villanueva de Alcardete, El Quintanar, La Puebla de don Fadrique y La Mota, al alcaide Juan de Vitoria, por un total de 17.000 maravedís, así como el arrendamiento a censo del horno de poya de La Mota, que dependía del comendador de Mirabel y que se encontraba en mal estado e inoperativo, por 600 maravedís. En próximos capítulos veremos que acabará siendo llevado preso a la cárcel de La Mota.

Este Alonso Sánchez de Manjavacas comienza a hacer ciertas reformas en la casa encomienda, a veces utilizada como venta:
Hace primero una buena entrada en la puerta principal, con un techado de madera de pino y chilla, con unas buenas puertas nuevas de madera, que da paso a un amplio patio.
La primera casa según se entraba por la puerta principal, a mano derecha, que disponía de cueva para bodega y cámara, la convirtió en una buena cocina con su chimenea.
Las dos cámaras de guardar pan, una a nivel de suelo y otra superior, situadas a un costado de la casa principal, las convirtió en casas principales.
Detrás de estas dos nuevas casas principales, situadas también enfrente de la entrada principal, hizo una caballeriza, con buenas pesebreras de yeso y madera.
En el trascorral, hizo una reparación en el pajar que existía.

Por: Enrique Lillo Alarcón
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